
Cómo hacer un café Vienés
Según cuenta la leyenda, este café se remonta al año 1683 cuando el gran Imperio Otomano, con un ejército diez veces mayor al Austriaco, se disponía a atacar la ciudad de Viena. Franz Georg Kolschitzky, un joven polaco que había estado viviendo en Istambul durante diez años y que hablaba turco, ofreció sus servicios a los austriacos: disfrazado con el uniforme de la Armada Turca cruzó las líneas enemigas y recaudó información estratégica de vital importancia que ayudaría a decantar el resultado final de la batalla hacia el ejército para el que luchaba.
Cuando los Austriacos atacaron haciendo uso de aquella poderosa información, los Turcos huyeron dejando atrás tiendas de campaña, bueyes, camellos y una buena cantidad de oro, así como unos quinientos sacos con granos de café en verde que pensaban eran comida para los camellos. Cuando procedieron a repartir todos aquellos nuevos tesoros nadie quiso los sacos con café excepto Franz, al que premiaron su astucia con la nacionalidad austriaca y que sí sabía para qué servían.
Gracias a ello, el joven polaco abrió la primera cafetería vienesa llamada “Zur Blauen Flasche” (“La Botella Azul”) y, tras un tiempo experimentando para reducir el amargor que no agradaba mucho a una buena parte de sus clientes, mezcló el café con leche y azúcar creando la tradición del café vienés. Por supuesto este café ha evolucionado hasta ser lo que hoy en día conocemos, y su elaboración es muy sencilla:
Ingredientes
- Sirope de chocolate
- Café expreso
- Nata montada
- Canela en polvo
- Azúcar al gusto
Preparación
- Añadimos un poco de sirope de chocolate en una taza mediana.
- Preparamos un café expreso en taza pequeña y le añadimos un poco de leche.
- Vertemos el café expreso en la taza mediana, sobre el sirope de chocolate.
- Añadimos la nata montada por encima hasta que sobresalga de la taza.
- Espolvoreamos café o canela molida sobre la nata.
En cuanto a las posibles variaciones a la hora de preparar el café vienés, podemos cambiar el sirope de chocolate por chocolate fundido al baño maría, e incluso por sirope de vainilla. También se puede cambiar la nata “chantilly” por nata líquida para montar, o decorar con un poco de raspadura de naranja sobre la nata. Decir que hay quien añade dos cafés expresos en vez de un café con un poco de leche, pero de gustos está hecho el mundo.
Una vez más deseamos que os acordéis de nosotros la próxima vez que tengáis que preparar un buen café en casa. ¡Hasta el próximo post!
Artículo escrito por Thinking Lola